Una sesión no es un momento suelto. Es la parte visible de algo que empieza antes y sigue después.
El tratamiento incluye evaluación, indicación y seguimiento. La sesión es el tramo del medio, y es sobre el que más se pregunta. Esto es lo que pasa en cada uno de sus tres momentos.
Antes
Antes de cada sesión repasamos la preparación, los cuidados recomendados y qué evitar ese día. Esa conversación no es un trámite: buena parte de cómo transcurre una sesión se define ahí.
Durante
Durante la sesión priorizo tu comodidad y te voy explicando lo esencial, para que sepas qué esperar en cada paso. No hace falta que sepas el detalle técnico; sí que sepas qué está pasando.
Después
Al finalizar te llevás indicaciones claras y por escrito. Según el procedimiento puede haber sensibilidad, enrojecimiento o alguna marca leve; en cada caso te indico cómo cuidarte en casa y cuándo consultar.
Te acompaño también después de la sesión.
Qué queda abierto
El seguimiento es parte del tratamiento, no un extra. Después de la sesión seguís teniendo dónde preguntar, y el control que corresponda queda previsto desde la indicación.
Qué resuelve cada indicación está en la página de Tratamientos.