La misma cara cuenta dos historias distintas según se la mire quieta o en gesto. Por eso la evaluación mira las dos.
Una foto de frente y en reposo deja afuera buena parte de lo que después ordena la indicación. Observo la piel en reposo y en movimiento porque cuentan historias distintas, y las dos hacen falta.
En reposo
Con la cara quieta evalúo textura, tono y simetrías. Es la lectura de la superficie y de cómo está la piel hoy, sin la interferencia del gesto.
En movimiento
Con la cara en movimiento miro los gestos, las fuerzas musculares y cómo se expresa. Ahí aparece lo que de frente no se ve: qué zona trabaja de más y en qué dirección se pliega cada cosa.
Mirar de las dos maneras cambia el diagnóstico.
Por qué cambia el plan
Mirar de las dos maneras permite un diagnóstico más fino y un plan que cuide tu expresión. Una indicación decidida sólo sobre la cara quieta puede resolver lo que se ve y desacomodar lo que se mueve.
Qué resuelve cada indicación está en la página de Tratamientos.